El día de ayer Real Madrid y Manchester City empataron 1-1 en el Santiago Bernabéu en el partido de ida de las semifinales de la Champions League, un encuentro donde se enfrentaron dos estilos completamente opuestos. La estructura del conjunto inglés ante la fluidez del equipo español.

Tuve la oportunidad de estar presente en el Bernabéu para ver el partido y esto me ayudó a tener una visión más amplia de lo sucedido. Me quedo con dos conclusiones que pienso son la base para poder escribir este artículo.

La primera es que el Manchester City es un equipo que está madurando y empieza a entender cómo jugar ante este tipo de contextos. La segunda es que el Real Madrid se siente cómodo viviendo en el caos y son los que que mejor saben surfear por esos momentos.

Desde estas dos conclusiones intentaré analizar el partidazo del día de ayer.

El plan inicial del City

Así como era de esperarse el Manchester City se adueñó del balón desde el minuto cero de encuentro con su estructura habitual en ataque.

Una línea de tres centrales (color amarillo) con Walker y Akanji cerrando su posición, Stones rompía la línea defensiva para adelantarse en el campo y compartir el eje central con Rodri (color azul), Grealish y Bernardo Silva dándole amplitud por los costados (color marrón), Haaland fijando a los centrales con De Bruyne y Gundogan ocupando los carriles interiores (color rojo).

Desde esta ocupación el City dominó los primeros compases del juego, buscando acumular jugadores en el carril central para condensar al Real Madrid en esa zona y posteriormente encontrar aislados a sus extremos y que estos se jugaran el 1v1.

El Real Madrid como buen conocedor de estos contextos optó por refugiarse cerca de su portería para cerrarle el carril central al City y transformar su circuito de juego en algo inofensivo.

Para esto Ancelotti decidió referenciar a Gundogan y a Rodri con marcas personales, Modric era el encargado de defender al español mientras que Valverde tomaba al alemán. De esta forma anularía gran parte del juego del conjunto inglés.

Ante la incapacidad de operar por el carril central, el juego del City terminó cayendo sobre los pies de sus extremos que no tuvieron mucha incidencia.

El triángulo de las Bermudas

Gran parte de la incapacidad que tuvo el conjunto inglés de no poder jugar por el centro fue gracias al extraordinario trabajo de Toni Kroos, David Alaba y Eder Militao.

Entre los dos centrales que referenciaban constantemente a Haaland limitándole el espacio ante cualquier recepción y delante de ellos se posicionaba el alemán para evitar cualquier línea de pase.

Kroos demostró (una vez más) que al fútbol se juega primero con la cabeza antes de con los pies, el trabajo táctico que hizo el día de ayer fue extraordinario. Interpretando cuándo pararse delante de los dos centrales y cuándo seguir a De Bruyne en el carril interior.

Esto obligaba a los mediocampistas del City a tener que darle un dinamismo el juego en una zona donde no tenían ni tiempo, ni espacio para pensar mucho. Más allá de los dos disparos de Haaland la tenencia del equipo de Guardiola no se tradujo en peligro.

La calma antes de la tormenta

El Real Madrid es como Rocky defendiéndose en la esquina del ring, esquivando golpes durante gran parte de la pelea, desgastando al rival para aprovechar el momento exacto y contragolpear.

Pocas veces he visto a un equipo sentirse tan cómodo atravesando el caos como el Real Madrid y esto es algo cultural porque los jugadores más jóvenes son capaces de adaptarse a esta manera de jugar al fútbol.

Los primeros 30 minutos fueron de dominio total para el Manchester City, ante cada recuperación alta del equipo inglés, se podía escuchar el murmullo del público que con el pasar de los minutos se ponía más nervioso.

Pero la sensación que transmitían los jugadores merengues era completamente diferente, en sus rostros se podía observar una calma que era atípica para el contexto del partido. Así como si supieran que en cualquier momento el City se iba a equivocar.

El minuto 36 fue ese momento, el equipo inglés intentó presionar alto una salida del Real Madrid y terminó sucediendo esto.

Y ahí empezó otro partido completamente diferente, los jugadores se contagiaron del ambiente del Bernabéu que se vino arriba después de la obra de arte de Vinicius.

Un City maduro

Esta historia ya la habíamos vivido, lo siguiente después del gol sería un vendaval por parte del Madrid en el que el City se terminaría derrumbando. Pero estabámos equivocados porque el equipo inglés fue capaz de salir vivo del asedio al que estaba siendo sometido.

El segundo tiempo fue completamente para el Real Madrid que empezó a desplegar su fútbol en máxima expresión, utilizando el sector izquierdo del campo como la zona asociativa del ataque.

Ante esto el conjunto inglés aguantó de gran forma el dominio del Madrid, resguardándose en un bloque medio muy próximo a Ederson y evitando ceder ventajas por los costados, me atrevo a decir que se graduó en la Champions League.

El City del pasado hubiera pérdido la concentración defensiva de este partido y seguramente se hubiera ido al partido de vuelta con una desventaja mayor, de esto aprendió mucho su entrenador Pep Guaridiola, que tomó los recaudos necesarios para enfrentar este encuentro de la manera correcta.

El premio a esa paciencia defensiva terminó llegando al minuto 67, Rodri aprovechó un pase comprometido de Camavinga a Rodrygo para recuperar alto y cederle el balón a Grealish que aguantó hasta atraer la marca de dos jugadores, le filtró el balón a Gundogan y este en dos toques habilitó a De Bruyne.

Algo que me impresionó mucho fue el temple que tuvo el City para sobrepasar esa etapa de caos que el partido le presentó una vez que el Real Madrid marcó el gol. Y este es un punto muy importante para este equipo que recién en su pasado más cercano fue que empezó a convivir con este tipo de contextos.

La razón ante la falta de cambios

Pep Guardiola explicó en rueda de prensa que prefirió no hacer ningún cambio porque pensaba que el perfil de los jugadores que tenía era el más adecuado para poder aguantar el ida y vuelta que el Madrid quería implantar.

«Bernardo Silva y Grealish son jugadores capaces de aguantar el balón y darle pausa al juego» eso dijo el técnico catalán, en parte lo entiendo.

Desde el campo me daba la sensación de que los únicos que podían resolver el partido eran los 11 jugadores del City, si bien las variantes en el banquillo eran llamativas: Julián Álvarez, Mahrez y Foden. Darle ingreso a cualquiera de ellos suponía quebrar el plan de juego.

Esto en años anteriores le ha terminado pasando factura al conjunto inglés y esta vez decidió romper ese esquema, ser un poco más conservador para salir vivo del Bernabéu.

Lecciones aprendidas

Quedó demostrado que para tener éxito en la Champions League hay que saber convivir con el caos. El Real Madrid volvió a demostrar que es el rey del caos, pero el City también nos enseñó que es capaz de convivir en esos momentos.

Estamos ante un equipo que tiene el material para trascender en este deporte y está aprendiendo a jugar lo que te propone esta competición. Enfrentando a la mejor escuadra en este aspecto, por eso es una serie muy interesante.

Por último me pasa algo y es que cada vez que intento analizar al Real Madrid me frustro mucho porque me siento incapaz, mi estructura mental por naturaleza busca darle un orden a sus patrones de juego, pero este equipo está muy alejado de eso.

Fútbol funcional es a lo que juega el equipo de Ancelotti, interpretación del espacio tiempo, despojarse de los dogmas de la amplitud y profundidad para encontrar en las asociaciones expontáneas el fútbol que tantas alegrías le da al Bernabéu.

Este empate nos deja servido un partido de vuelta muy interesante, seguramente veremos una imagen del City más parecida a la que muestra cada fin de semana en el torneo local y a un Madrid que tendrá el caos ideal para demostrar la razón de sus 14 Champions.

Por admin

Periodista Deportivo || Magister || Especialista en el análisis táctico en: fútbol, baloncesto y fútbol americano